lunes, 5 de septiembre de 2011

Levantando Chile

El accidente en la isla Juan Fernández ha tenido, era que no, múltiples impactos en nuestro país. Que mueran 21 chilenos en un trágico accidente aéreo, tan poco frecuente, impacta. Que el avión se haya desintegrado y provocado la muerte instantánea, impacta. Que se esté volviendo muy difícil encontrar a todos los cuerpos de los fallecidos, impacta. Que 21 familias sufran una pérdida tan inesperada, impacta. Que fallezcan en el accidente, personas de TV tan conocidas y queridas, envueltas en un aurea de inmortalidad, impacta. Sin embargo, quisiera destacar de todo esto el hecho que más impacta a mi juicio. Es un hecho que entrega una luz en medio de tanta oscura tristeza. El viaje del avión de la FACH, era un viaje de solidaridad con los compatriotas isleños que sufrieron los embates del Tsunami de Febrero de 2010. Los pasajeros se constituían en 4 equipos de trabajo y solidaridad. Cada uno de los integrantes del avión estaban movidos por las ansias de colaborar: unos en el servicio público a la cultura; otros en el servicio de la Fuerza Aérea; otros, servidores en un programa cuasi eterno de TVN: Buenos Días a Todos y los últimos, en una fundación denominada: “Desafío, Levantemos Chile”. Esta noticia se ha impuesto en el interés nacional, no sólo por la tragedia, sino porque los fallecidos nos han acercado las mejores virtudes que constituyen la identidad nacional. Y justo cuando los temas pendientes y tan relevantes como son los educativos, nos estaban tensionando y dividiendo en demasía. “Levantar Chile”, significa trabajar juntos para sostener el espíritu nacional, hay que luchar para integrar a todos, hay que hacer que los que están lejos se sientan cerca, hay que construir puentes para la comunicación de nuestra diferencias, hay que estar dispuestos a dialogar y flexibilizar, hay que seguir trabajando por los que no tienen hogar después del terremoto y maremoto, hay que brindar educación de calidad a los que no pueden pagar, hay que hacer que a todos les llegue los beneficios del desarrollo. Hay que construir, construir, construir. Algunas de esas víctimas ya eran muy conocidas antes del accidente. Quisiera destacar a dos en especial: Felipe Camiroaga y Felipe Cubillos, ambos vinculados a la 7° Región fuertemente. El primero, hijo ilustre de Villa Alegre, el segundo empresario y emprendedor, ejecutor de proyectos de ayuda para los niños y los pescadores de Iloca. Ambos eran una celebridad y hoy son algo más. Podríamos decir son ahora “famosos”, pero no en el sentido de la fama efímera entregada por una pantalla más o una menos. Son famosos en el sentido griego antiguo. Para los griegos, la fama era una especie de “lustre” que se gana por el éxito de una empresa, dicha meta conseguida siendo tan alta, merecía ser narrada permanentemente, perviviendo a través de tiempo; era el honor máximo que hace que un hombre se convirtiera en alguien diferente a los demás. Camiroaga y Cubillos, pero también los otros 19 chilenos, se han constituido en famosos ejemplos e incentivos imperecederos para seguir Levantando Chile. Cristhian Almonacid Díaz

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