miércoles, 28 de septiembre de 2011

La ciudadanía como condición


Tomas H. Marshall (1893-1981), fue un importante sociólogo inglés. Es conocido por haber desarrollado y aportado ideas fundamentales sobre la ciudadanía en el contexto contemporáneo. Se le ha destacado vivamente por una importante conferencia dictada en Cambridge (1949) titulada
Ciudadanía y clase social

Según Marshall, el concepto de ciudadanía moderna incluye tres factores complementarios e irreductibles entre sí. Dichos factores se introdujeron en la idea de ciudadanía siguiendo un ordenado camino histórico.

a) La ciudadanía y su factor civil: La ciudadanía en su perfil cívico se alcanzó en el S. XVIII en las revoluciones inglesa, norteamericana y francesa. Consiste en el logro de libertades individuales respecto a los derechos fundamentales de una vida digna y un desarrollo integral. Estos derechos son libertad de pensamiento, de religión, de expresión,de igualdad ante la justicia, de propiedad y derechos contractuales.

b) La ciudadanía y su factor político: Este factor se alcanzó en el S. XIX con la institucionalización de las libertades democráticas, del ejercicio del poder a través de la participación política, el derecho a voto, la representación electoral. En fin, el derecho a elegir y ser elegido.

c) La ciudadanía y su factor social: Es el factor propio del S. XX, que estimula la necesidad de un acceso equitativo a los beneficios económicos y productivos. Es el derecho a participar del patrimonio social, bajo estándares de seguridad y acceso. Las instituciones más ligadas a este factor es la estructura educacional y los servicios sociales que provea el estado.


Estos tres factores son la condiciones exclusivas que permiten a una persona asignarle visibilidad social como ciudadano. Ser ciudadano es esencia primaria en la convivencia social, incluso anterior a la condición socioeconómica que separa a las personas en clases sociales. Dichas clases sociales son inevitables en toda organización social. Sin embargo, hay algo que no se puede soslayar en la base de la sociedad como condición a priori a la clase social a la que se pertenezca: la igualdad humana en base a "la ciudadanía". En otras palabras, la ciudadanía es la que asegura una igualdad básica y fundamental. Es el piso que sostiene la posibilidad de progreso humano y de movilidad social.

Quisiera en este punto llamar la atención en el carácter irreductible que tienen estos tres factores en la conceptualización de la ciudadanía. Que sean irreductibles, significa que para que la ciudadanía se de en plenitud no puede faltar algunas de sus condiciones. Lo que significa que no podemos decir que alguien es ciudadano si se carece de alguno de los derechos que expresa cada factor. Y cuando estamos ante un proceso social que cala hondo en nuestro país, no queda menos que reflexionar de qué modo, muchos procesos políticos, educativos, económicos, están desconociendo la ciudadanía de la mayoría de los chilenos. Así que queda mucho para andar para que este país sea equitativo en el acceso a los beneficios del tan mentado progreso.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Levantando Chile

El accidente en la isla Juan Fernández ha tenido, era que no, múltiples impactos en nuestro país. Que mueran 21 chilenos en un trágico accidente aéreo, tan poco frecuente, impacta. Que el avión se haya desintegrado y provocado la muerte instantánea, impacta. Que se esté volviendo muy difícil encontrar a todos los cuerpos de los fallecidos, impacta. Que 21 familias sufran una pérdida tan inesperada, impacta. Que fallezcan en el accidente, personas de TV tan conocidas y queridas, envueltas en un aurea de inmortalidad, impacta. Sin embargo, quisiera destacar de todo esto el hecho que más impacta a mi juicio. Es un hecho que entrega una luz en medio de tanta oscura tristeza. El viaje del avión de la FACH, era un viaje de solidaridad con los compatriotas isleños que sufrieron los embates del Tsunami de Febrero de 2010. Los pasajeros se constituían en 4 equipos de trabajo y solidaridad. Cada uno de los integrantes del avión estaban movidos por las ansias de colaborar: unos en el servicio público a la cultura; otros en el servicio de la Fuerza Aérea; otros, servidores en un programa cuasi eterno de TVN: Buenos Días a Todos y los últimos, en una fundación denominada: “Desafío, Levantemos Chile”. Esta noticia se ha impuesto en el interés nacional, no sólo por la tragedia, sino porque los fallecidos nos han acercado las mejores virtudes que constituyen la identidad nacional. Y justo cuando los temas pendientes y tan relevantes como son los educativos, nos estaban tensionando y dividiendo en demasía. “Levantar Chile”, significa trabajar juntos para sostener el espíritu nacional, hay que luchar para integrar a todos, hay que hacer que los que están lejos se sientan cerca, hay que construir puentes para la comunicación de nuestra diferencias, hay que estar dispuestos a dialogar y flexibilizar, hay que seguir trabajando por los que no tienen hogar después del terremoto y maremoto, hay que brindar educación de calidad a los que no pueden pagar, hay que hacer que a todos les llegue los beneficios del desarrollo. Hay que construir, construir, construir. Algunas de esas víctimas ya eran muy conocidas antes del accidente. Quisiera destacar a dos en especial: Felipe Camiroaga y Felipe Cubillos, ambos vinculados a la 7° Región fuertemente. El primero, hijo ilustre de Villa Alegre, el segundo empresario y emprendedor, ejecutor de proyectos de ayuda para los niños y los pescadores de Iloca. Ambos eran una celebridad y hoy son algo más. Podríamos decir son ahora “famosos”, pero no en el sentido de la fama efímera entregada por una pantalla más o una menos. Son famosos en el sentido griego antiguo. Para los griegos, la fama era una especie de “lustre” que se gana por el éxito de una empresa, dicha meta conseguida siendo tan alta, merecía ser narrada permanentemente, perviviendo a través de tiempo; era el honor máximo que hace que un hombre se convirtiera en alguien diferente a los demás. Camiroaga y Cubillos, pero también los otros 19 chilenos, se han constituido en famosos ejemplos e incentivos imperecederos para seguir Levantando Chile. Cristhian Almonacid Díaz

jueves, 1 de septiembre de 2011

Sres. Políticos: No se queden en el pasado Nenes

Con cierta desesperanza veo como los temas que agitan nuestro país, no vislumbran todavía una salida provechosa para todos. ¿Por qué? Si la demanda es tan diáfana y transparente: “queremos un futuro para nuestro país que contenga mejoras sustanciales en la equidad”, lo que implica un cambio de lógicas de organización institucional. La paz social es hija de una justicia social real y tangible. Esta es la demanda que muchos ciudadanos “apolíticos” (en especial los jóvenes) piden en la calle. Que conste que digo “apolíticos”, porque más allá que se entremezclen en la masa unos y otros, la mayoría son ciudadanos “puros” alejados de la contaminada institucionalidad política-partidista actual. Mi desesperanza se origina en una razón muy simple. Porque nuestros representantes políticos en vez de mirar y escuchar lo que la ciudadanía les solicita con vehemencia, están enfrascados en la eterna y agotadora lógica derecha v/s izquierda., liberales v/s comunistas. Mientras los primeros ven a “marxistas endemoniados” en las calles, los segundos ven a “burgueses –pinochetistas” negando pan y agua al pueblo. Y entonces escuchamos frases de un lado: “militares a la calle”, “subversivos inútiles”; “20 años y no hicieron nada”; y de otro: “sólo saben reprimir”; “son continuadores del autoritarismo de Pinochet”, “Prometen y prometen sin cumplir”. Pequeñas muestras lingüísticas de dinosaurios en Jurassic Park. Muchos queremos decirles: “BASTA YA”. ¿No se dan cuenta que cansaron con sus discursos retrógrados y confrontaciones añejas?; ¿No perciben que esa es una de las grandes razones de su bajas en las encuestas? Por favor, dejen de pensar por un momento siquiera el presente con lógicas de pasado. Muéstrense dispuestos a ceder parte de su interés mezquino partidista para escuchar a las personas cansadas de esta improductiva confrontación. Sepan que una de las tantas frases incubadas en el movimiento estudiantil es “Nuestra generación grita no más derecha ni concertación”. Esta expresión se explica porque los jóvenes hace rato no creen en que ambos sectores políticos se interesen por el bien común. Sólo cuando abandonen lógicas de pasado, sabrán escuchar, para lanzar líneas de futuro para nuestro país. “No se queden en el pasado nenes”. Cuando suceda esto verán como suben como espuma en las encuestas (pues parece es lo único que les interesa). Cristhian Almonacid Díaz